domingo, 9 de dezembro de 2018

Verdaderios Israelitas

Tenho lido nos últimos dias “El Judio en el Misterio de La Historia” de autoria do renomado Padre Julio Meinvielle; obra interessantíssima e deveras polêmica, a qual se encontra apenas disponível em .pdf; dificilmente encontrará o leitor uma edição física e creio que nenhum editor terá a audácia de publicar uma tradução em português do livro; eu mesmo fico receoso em transcrever aqui os trechos mais polêmicos (e sem dúvida os mais interessantes) do grande distributivista argentino; limito-me aqui a indicar sua leitura, e expor algumas considerações iniciais:

EL JUDÍO SEGÚN LA TEOLOGÍA CATÓLICA

El judío no es como los demás pueblos, que hoy nacen y mañana fenecen; que crean una civilización admirable restringida a un punto del tiempo y del espacio. Recordemos los grandes imperios de los egipcios, de los asirios, de los persas, de los griegos y romanos. Su gloria fue gloria de un día.

El pueblo judío, porción minúscula enclavada en la encrucijada del Oriente y del Occidente, está hecho de pequeñez para llevar el misterio de Dios a través de los siglos. Y para llevar este misterio grabado en su carne.

No debe crear una civilización porque esto es humano, y a él está reservado lo divino. Es el pueblo teológico, que Dios crea para sí. Moisés nos refiere en el Génesis cómo el Señor Dios, 2.000 años A. C., llama al Patriarca Abrahán, que vivía en Ur de Caldea, en la Mesopotámia, y le dice:

l. Sal de tu tierra, y de tu parentela; y de la casa de tu padre, y ven a la tierra que te mostraré.

2. Y hacerte he en gran gente, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendito.

3. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditos todos los linajes de la tierra. (Cap. 12).

El pueblo judío, hijo de Abrahán, tiene entonces su origen en Dios, porque Él lo selecciona del resto de la humanidad y porque a Él le promete su bendición en forma tal que en él serán benditos todos los linajes de la tierra. Israel, entonces, es grande, y grande con grandeza teológica.

¿Pero esta grandeza de Israel estriba puramente en su descendencia carnal de Abrahán, en que este pueblo está formado en los lomos del Patriarca, o en cambio estriba en la fe que tiene Abrahán en la Promesa de Dios?

Esto es sumamente importante; porque si las bendiciones de Dios son para la descendencia carnal de Abrahán, para la pura descendencia carnal, entonces por el hecho de ser hijo de Abrahán, el pueblo judío será elegido y bendito entre todos los linajes de la tierra.

Si en cambio las bendiciones están reservadas a la fe en la Divina Promesa, la pura descendencia carnal no vale; es necesaria la descendencia de Abrahán por la fe en la Promesa, o sea una descendencia espiritual fundada en la fe.

ISMAEL E ISAAC

¿En qué estriba, entonces, la grandeza de Israel, según los divinos designios? Para mostrarlo Dios le da a Abrahán dos hijos. Uno, de su esclava Agar, que nace en forma corriente y natural, y recibe el nombre de Ismael. El otro que contra toda esperanza le pare su mujer Sara en la vejez, de acuerdo a la Promesa de Dios, y que es llamado Isaac.

Con Isaac y con su descendencia después de él confirma Dios el pacto celebrado con Abrahán. A Ismael le otorga el Señor también una bendición puramente material, prometiéndole hacerle caudillo de un gran pueblo. De este Ismael descienden los actuales árabes, que tan reciamente se han opuesto a la entrada de los judíos en Palestina. Como Ismael, el hijo de la esclava, se burlase y persiguiese a Isaac, Abrahán, a instancia de Sara, su mujer, y de acuerdo a la orden de Dios, tuvo que echarlo de su casa. (Ver Génesis, cap. 21,-9-21).

¿Qué significado tienen estos dos hijos de Abrahán, Ismael e Isaac? San Pablo, el gran Apóstol de los Misterios de Dios, nos explica que en Ismael e Isaac están prefigurados dos pueblos. (San Pablo ad. Gal. 4, 22-31).

Ismael, que nace primero de Abrahán, como fruto natural de su esclava Agar, figura la Sinagoga de los judíos, que se gloría de venir de la carne de Abrahán. Isaac, en cambio, que nace milagrosamente de acuerdo a la promesa divina, de Sara la estéril, representa y figura a la Iglesia, que ha surgido, como Isaac, por la fe en la Promesa de Cristo.

No es, por tanto, la descendencia carnal de Abrahán lo que salva, sino su unión espiritual por la fe en Cristo.

El pueblo judío, formado en Abrahán, no es precisamente por su unión carnal con Abrahán, sino asemejándosele en la fe, creyendo en Cristo, como puede lograr su salud.

Todos los que se unen con Cristo forman la descendencia bienaventurada de Abrahán y de los Patriarcas, y son el objeto de las Divinas Promesas. La Iglesia es Sara hecha fecunda por la virtud de Dios. El espíritu vivifica, y la carne, en cambio, nada vale, decía más tarde Jesucristo. (S. Juan 6, 64).

¿Podría suceder que este pueblo, o parte de este pueblo, unido por lazos carnales con Abrahán, creyese que esta pura unión genealógica es la que justifica y salva?

Sí podría suceder, y sucedió... Y para prefigurarlo, comenta el Apóstol San Pablo, dispuso Dios que Abrahán tuviese dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre. Mas el de la esclava nació según la carne; al contrario, el de la libre nació en virtud de la Promesa. Todo lo cual fue dicho por alegoría para significar que el hecho de una pura unión carnal con Abrahán está representado en Ismael, el hijo de la esclava, y la imitación de Abrahán por la fe en Jesucristo figurada en Isaac, el hijo de la Promesa.

De aquí que haya que distinguir entre los verdaderos israelitas porque imitaron su fe en Dios creyendo en Jesucristo, y éstos están figurados en Isaac, y los israelitas que descienden de Abrahán por la carne sin imitar su fe, y éstos están figurados en Ismael.

Ismael perseguía a Isaac. Y San Pablo, comentando, añade: Mas así como entonces el que había nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así sucede también ahora. (Gál.4.29).

Y aquí está expresada la necesidad teológica de que Ismael persiga a Isaac, la Sinagoga persiga a la Iglesia, los judíos que están unidos con Abrahán por sólo una unión carnal persigan a los cristianos, verdaderos israelitas, unidos por la fe en Cristo.

terça-feira, 27 de novembro de 2018

''(...) não ficará pedra sobre pedra''


34ª Semana do Tempo Comum - Terça-feira
Primeira Leitura (Ap 14,14-19)
Responsório (Sl 95)
Evangelho (Lc 21,5-11)

<Dias virão em que destas coisas que vedes não ficará pedra sobre pedra: tudo será destruído (Lc 21,6)>; assim foi com o Templo de Jerusalém, assim foi com o Império Romano, com as milenares dinastias chinesas, com o sangrento Império Asteca, com a França de Napoleão, o pretenso Reich de 2 mil anos de Hitler, com o Comunismo Soviético, assim também o será com o Capitalismo Americano. Não restará pedra sobre pedra! As construções humanas são perecíveis, por mais que se esforcem os filhos de Adão, não são eles capazes de perenizar-se no tempo. Quantos outros impérios e tiranos orgulhos a história não enterrou? Tudo passa, mas a Igreja permanece. Permanece, porém, enquanto instituição e doutrina, mesmo as grandes catedrais um dia desaparecerão, mas a Fé que as edificou permanece.

A ficção de Walter Miller Jr.; Um Cântico para Leibiowitz, ilustra de maneira magistral essa realidade teológica, recordo aqui o que escrevi outrora:
Qual o sentido da história para Miller? A eterna repetição do primevo pecado de Adão. Nascem e morrem as civilizações, as areias do tempo levam consigo a memória do nome dos sábios, esquecidos tal qual os tolos e néscios. Como Ozymandias de Shelley, ridícula é a sorte dos tiranos. O imortal tudo contempla e pouco entende, pois pouca valia têm o tempo sem a graça da Fé. E como figura da Igreja, lá permanece a abadia de São Leibiowitz, habitada por tão diferentes e curiosos homens, alguns veneráveis santos, outros apenas homens, tão humanamente homens.

Primeiras, segundas, terceiras, quartas teorias políticas, povos, raças, classes e nações; efêmeras ilusões reduzidas ao ridículo diante da lucidez de um suicida[1]. O provocador sorriso estampado na imagem do mártir, o sorriso de São Leibiowitz nesta bizonha ficção, é pois a mais piedosa e clara resposta ao paradigma moderno.

Quem sabe não encontre o leitor, nos fragmentos da Memorabilia, o senso do ridículo, que torna-nos capazes de rir, rir de nós mesmos e das tolas pretensões da cidade do homem, rir com a mesma naturalidade expressa na imagem do fundador da ordem albertiniana.
Que Deus nos ajude que no uso do efêmero, não esqueçamos aquilo que é eterno.

quinta-feira, 22 de novembro de 2018

O Falangismo e José Antonio Primo de Rivera

Falangismo, movimento político patriótico, nacionalista e espiritualista que combate o separatismo, o capitalismo liberal, a partidocracia e o bolchevismo, surge na Espanha em 1933, com a fundação da Falange Española (FE) por José Antonio Primo de Rivera, insigne advogado de profunda consciência de justiça social, político e filho de Don Miguel Primo de Rivera, ditador de Espanha na década de 1920. Em oposição à II República Espanhola, que, implantada em 1931, só gerara a desordem, com o crescente avanço dos extremistas de “esquerda” e o recrudescimento da violência, do terror vermelho e da ameaça de desagregação do país, os falangistas pregam uma Pátria una, forte, grande e livre, propugnando o estabelecimento de uma nova ordem política, econômica e social dirigida por um Estado organicamente estruturado.

O distintivo da Falange – o jugo e as cinco flechas enfeixadas que compunham o símbolo dos Reis Católicos – foi proposto pelo célebre escritor Rafael Sánchez Mazas, que também cunhou o grito ritual de “¡Arriba España!”, compôs, em fevereiro de 1934, a famosíssima “Oración por los muertos de la Falange” e que, em dezembro de 1935, escreveu, juntamente com José Antonio Primo de Rivera, Agustín de Foxá, Pedro Mourlane Michelena, Jacinto Miquelarena, Dionisio Ridruejo e José María Alfaro, a letra de “Cara al Sol”, canção que converter-se-ia em hino da Falange. O lema dos falangistas, por seu turno, é “Patria, Justicia y Pán”.

No ano de 1934, as Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas (JONS) de Ramiro de Ledesma e Onésimo Redondo fundiram-se à Falange.

É bastante comum a afirmação de que a Falange Española constitui um movimento “fascista”. Ora, tal afirmação é, a meu ver, incorreta, na medida em que o Fascismo consiste num fenômeno político tipicamente italiano, não sendo possível, destarte, considerar todos os movimentos caracterizados sobretudo pelo nacionalismo e pelo espiritualismo como “fascistas”, como fizeram, aliás, pensadores do nível de um Gustavo Barroso e de um Miguel Reale, para citar somente alguns.

Em que pese, com efeito, a existência de determinados pontos de contato entre o Falangismo e outros movimentos políticos patrióticos e nacionalistas do tempo em que surgiu, como, por exemplo, o Fascismo de Mussolini, o sadio ideário político de José Antonio Primo de Rivera e da ampla maioria dos falangistas é fundado em motivação autenticamente espanhola, nele podendo notar-se, inclusive, alguma influência do pensamento filosófico de Ortega y Gasset, além, é claro, de uma profunda influência da Doutrina da Igreja. Ademais, José Antonio Primo de Rivera afirmou por várias vezes que o Fascismo não constituía uma solução válida para a Espanha.

Mais preocupada com a qualidade de seus adeptos do que com a quantidade, a Falange rapidamente reuniu, ainda assim, centenas de jovens preocupados em salvar a Espanha e reconduzi-la à sua vocação histórica.

Durante algum tempo, muitos consideraram a Falange como sendo uma ridícula minoria, enquanto outros a julgavam mesmo criminosa. Com o “Alzamiento”, todavia, tudo se esclareceu, como observa Paulo Fleming em seu livro “Franco”: “eles encarnavam a Pátria no instante que antecedeu à revolução; constituíam a verdadeira maioria que não se traduz por números, mas sim, pelo valor moral, pela fé depositada nos destinos da Pátria.”

Quando, a 18 de julho de 1936, teve início a Revolução Nacional, ou "Alzamiento", ou Cruzada Espanhola, os moços que se reuniam à sombra da bandeira do jugo e das flechas enfeixadas, secundados pelos Requetés, pelos monarquistas e tradicionalistas, foram não somente os voluntários de primeira hora, mas acima de tudo a força decisiva que, agindo no seio das multidões, contagiou o povo espanhol com a coragem, o entusiasmo, a confiança e a inabalável certeza do triunfo inexorável da Pátria de Cervantes sobre seus inimigos, da Civilização contra a barbárie bolchevista, de Cristo Rei sobre Marx, Lênin e Stálin.

Aparentemente dissolvida pelo despótico, tirânico e fraudulento governo de Madri, responsável pela prisão e assassínio de vários de seus membros, a Falange se colocou sob as ordens do Generalíssimo Francisco Franco, combateu os vermelhos com formidável tenacidade e, como já disse, incutiu no povo a certeza da vitória.

Por meio do decreto de unificação de 19 de abril de 1937, o Generalíssimo Francisco Franco, Caudilho de Espanha e da Cruzada, determinou que a Falange Española e a Comunión Tradicionalista dos carlistas constituíssem um único organismo, a Falange Española Tradicionalista y de las JONS, a que aderiram ainda membros da Renovación Española e da Acción Popular. Esta organização, também conhecida, a partir de 1945, como Movimiento Nacional, durou até a morte de Franco, em 1975.

José Antonio Primo de Rivera, preso pelo governo republicano em março de 1936, foi fuzilado pelos vermelhos no pátio da prisão de Alicante a 20 de novembro daquele ano, aos trinta e três de idade, junto a quatro jovens do povoado alicantino de Novelda, apesar das interposições de alguns líderes vermelhos como Manuel Azaña. Três dias antes, fora o Chefe Nacional da Falange julgado por rebelião militar, assumindo ele próprio a sua defesa, a de seu irmão Miguel e de sua cunhada Margarita Larios. Sua atuação fora brilhante, de modo que um jornal “esquerdista” alicantino escrevera no dia imediato que “Gesto, voz y palabra se funden en una obra maestra de la oratoria forense, que el público escucha con recogimiento, atención y evidentes signos de interés.”

Explicando ao tribunal que o julgava aquilo que realmente constituía a Falange, revivendo os familiares textos de sua doutrina, observara ele que muitíssimas faces inicialmente hostis se iluminavam, primeiro assombradas e depois com simpatia. Em seus olhos, como lembra o fundador e líder máximo da Falange, em seu magnífico Testamento, datado de 18 de novembro daquele conturbado ano de 1936, parecia estar escrita a seguinte frase: “¡Si hubiésemos sabido que era esto, no estaríamos aquí!” E prossegue José Antonio: “Y, ciertamente, ni hubiéramos estado allí, ni yo ante un Tribunal popular, ni otros matándose por los campos de España. No era ya, sin embargo, la hora de evitar esto, y yo me limité a retribuir la lealtad y la valentía de mis entrañables camaradas, ganando para ellos la atención respetuosa de sus enemigos.”

A despeito de toda a eloqüência de José Antonio, haviam sido os três acusados condenados à morte, sendo que, em razão do apelo do futuro mártir de Espanha e da Europa em favor do irmão e da cunhada, fora a pena destes últimos convertida em reclusão.

Em seu Testamento, deixou ele consubstanciado seu sincero desejo de que fosse o seu o derradeiro sangue espanhol vertido em discórdias civis e de que o povo espanhol, tão rico em qualidades profundas, encontrasse já na paz, a Pátria, o Pão e a Justiça.

Seu último desejo fora o de que limpassem o pátio do cárcere para que seu irmão não tivesse de caminhar sobre seu sangue.

Os restos mortais de José Antonio Primo de Rivera hoje jazem no Valle de los Caídos, monumento erigido por Francisco Franco em memória de todos os que tombaram na Cruzada.

Seu corpo, como observa Paulo Fleming, foi destruído pelos vermelhos, mas seu espírito segue vivo e viverá sempre integrado na História de sua Pátria. É o que diz Giorgio Almirante, o mais conhecido e admirado líder do Movimento Sociale Italiano (MSI) e da chamada “direita” da Itália do final da II Grande Guerra até fins da década de 1980, em sua obra “José Antonio Primo de Rivera”: “José António está vivo conosco e não morrerá conosco; ou seja, a maravilhosa procissão de jovens que durante 400 quilômetros, desde Alicante até ao Escorial, acompanhou os seus restos mortais venerando o seu espírito, continua e continuará: levando às costas - às costas da jovem Espanha, da eterna Espanha, da jovem Europa, da eterna Europa - não o seu corpo e a sua memória, mas sim a sua jovem mensagem, a eterna mensagem de José Antonio.”

O nome deste mártir da grande Espanha e da grande Europa transformou-se em uma bandeira de luta, contribuindo para apressar o inevitável triunfo das forças nacionais sobre as hordas da antipátria e da antinação, consumada a 1° de abril de 1939.

José Antonio Primo de Rivera é para a Espanha aquilo que António Sardinha é para Portugal e que Plínio Salgado é para o Brasil. Como o fundador do Integralismo Lusitano e autor de “Ao Princípio Era o Verbo”, de “A Aliança Peninsular” e de “Ao Ritmo da Ampulheta” e o criador do Integralismo Brasileiro e autor de “Psicologia da Revolução”, de “A Quarta Humanidade” e da “Vida de Jesus”, Primo de Rivera foi um grande doutrinador cristão e nacionalista, um genial condutor de gerações de jovens que vêm acreditando em um ideal sublime e que despertaram na marcha de sua nação rumo ao seu destino histórico, um apóstolo de patriotismo, um arauto de uma Pátria Nova redimida e prestigiada. Seu nome, como o de António Sardinha e o de Plínio Salgado, permanecerá vivo, qual um imenso facho, iluminando o futuro de sua Pátria, que, a partir de suas idéias, um dia renascerá.

#Victor Barbuy

quarta-feira, 21 de novembro de 2018

Protoevangelho Apócrifo de Tiago

Este escrito também foi chamado de ¨Natividade de Maria¨. Não se sabe quem foi o seu autor, certamente não foi São Tiago, embora use o seu nome. É provavelmente um escrito do primeiro século, e gozou de grande estima entre os primeiros cristãos, como S. Clemente de Alexandria, São Justino, Orígenes, etc. Muito influenciou na Liturgia e na Mariologia da Igreja. Começa com o nascimento de Maria Santíssima, sua consagração no Templo, o casamento com José, a concepção de Jesus, a visita dos Reis Magos e a perseguição e matança das crianças inocentes. Fala dos nomes dos pais de Maria: Joaquim (I,1) e Ana (II,1), que era estéril; fala da consagração de Maria no Templo aos 3 anos de idade (VII,2) e lá fica até completar os 12 anos (VIII,2); fala de José escolhido para ser o esposo de Maria (IX,1), embora já velho, com filhos e viúvo (IX,2); fala da anunciação do Arcanjo Gabriel;(XI); fala da visita de Maria a sua parente Isabel (XII); fala do parto de Maria numa caverna e uma parteira é chamada para os serviços de parto (XVIII,1); fala que Maria permanece virgem mesmo após o parto de Jesus (XIX e XX); fala da visita dos Magos, fala da mantança de Herodes às crianças.

PROTO EVANGELHO DE TIAGO

I
1. Conforme as memórias das Doze Tribos de Israel, existia um homem riquíssimo chamado Joaquim. Suas oferendas eram sempre em dobro e dizia: ¨A sobra ofereço para todo o povoado e o que devo ofereço ao Senhor, para expiar os meus pecados e conquistar-Lhe as boas graças¨. 2. Quando chegou a grande festa do Senhor, onde os filhos de Israel oferecem seus donativos, Rubem pôs-se diante de Joaquim e disse-lhe: ¨Como não geraste um rebento em Israel, não te é lícito oferecer donativos¨.

3. Então Joaquim mortificou-se e foi até os arquivos de Israel para consultar o censo genealógico para confirmar que teria sido o único no povoado que não tivera descendentes. Examinando os pergaminhos, certificou-se que todos os justos tiveram descendentes. Lembrou-se, então, que o Senhor dera ao patriarca Abraão, em seus últimos anos de vida, um filho: Isaac.

4. Joaquim ficou muito triste e não voltou para sua mulher, retirando-se para o deserto. Lá armou sua tenda e jejuou por 40 dias e 40 noites. Disse a si próprio: ¨Daqui não sairei, nem para comer ou beber, até que o Senhor meu Deus me visite. Sirvam as minhas orações por comida e bebida¨.

II
1. Ana, sua mulher, chorava e lamentava em dor: ¨Ficarei chorando a minha viuvez e a minha esterilidade¨.

2. Quando afinal chegou a grande festa do Senhor, Judite, sua criada, disse-lhe: ¨Até quando humilharás a alma? Eis que chegou a grande festa e não podes entristecer-te. Pega este véu com selo real que a dona da tecelagem me deu pois não posso usá-lo já que sou simples serva.¨

3. Disse-lhe Ana: ¨Afasta-te de mim pois nada fiz. O Senhor me humilhou o suficiente para que eu possa usá-lo. Acaso algum ímpio to deu para me fazerdes cúmplice do pecado?¨. Respondeu Judite: ¨Por que iria eu maldizer-te se o próprio Senhor já te amaldiçoou a não deixardes descendente em Israel?¨

4. Mesmo estando profundamente triste, Ana retirou seus trajes de luto, pôs o véu e os trajes de bodas. À hora nona, desceu ao jardim e foi passear. Então, assentou-se sob a sombra de um loureiro e orou ao Senhor: ¨Ó Deus dos nossos pais: ouvi-me e bendizei-me como fizeste com o ventre de Sara, que concebeu a Isaac¨.

III
1. E olhando para o céu, observou um ninho de passarinhos existente no loureiro. Voltou então a lamentar-se, dizendo: ¨Ai de mim! Por que nasci? Em que hora fui concebida? Vim ao mundo para ser terra maldita entre os filhos de Israel, pois me injuriam e me expulsam do Templo do Senhor.

2. Ai de mim! A que posso comparar-me? Certamente não posso me comparar às aves do céu porque elas fecundam na tua presença, ó Senhor. Ai de mim! A que posso comparar-me? Não posso comparar-me às feras da terra porque esses animais irracionais reproduzem-se diante dos teus olhos, ó Senhor.

3. Ai de mim! A que posso comparar-me? Certamente não posso me comparar sequer a estas águas porque também elas são férteis perante ti, Senhor. Ai de mim! A que posso comparar-me? Não posso ao menos comparar-me à terra porque ela é fecunda e produz frutos a seu tempo, bendizendo-te, ó Senhor.¨

IV
1. Eis que apareceu-lhe um anjo do Senhor e disse-lhe: ¨Ana, Ana! O Senhor ouviu as tuas preces. Eis que conceberás e darás à luz. Da tua família se falará por todo o mundo¨. Ana respondeu: ¨Glória ao Senhor, meu Deus! Se for-me dado menino ou menina, fruto de Sua bênção, ofertá-lo-ei ao Senhor e a Seu serviço estará por todos os dias de sua vida¨.

2. Então chegaram dois mensageiros com o seguinte recado para ela: ¨Joaquim, teu marido, voltou com todo o rebanho, pois um anjo veio até ele e disse-lhe: ´Joaquim, Joaquim! O Senhor ouviu as tuas preces. Ana, tua mulher, conceberá em seu ventre´¨.

3. Saindo Joaquim, ordenou que seus pastores trouxessem-lhe dez ovelhas imaculadas. Disse então: ¨Estas são para o Senhor¨. [Mandou trazer-lhe também] doze novilhas de leite. E disse: ¨Estas são para os sacerdotes e o Sinédrio¨. E mandou distribuir cem cabritos para todo o povoado.

4. Chegando Joaquim com seus rebanhos, Ana, que estava à porta, o viu; correu e atirou-se em seu pescoço, dizendo-lhe: ¨Agora percebo que o Senhor me bendisse abundantemente. Eu era viúva e deixei-se de sê-lo. Era estéril e agora conceberei em meu ventre¨. Nesse primeiro dia, Joaquim repousou em sua casa.

V
1. Ao ir, no dia seguinte, oferecer seus bens ao Senhor, disse para consigo mesmo: ¨Se vir o éfode do sacerdote, saberei que Deus me será favorável¨. Ao oferecer o sacrifício, notou o éfode do sacerdote, quando este estava próximo ao altar de Deus. Não encontrando qualquer pecado em sua consciência, disse: ¨Agora vi que o Senhor me perdoou todos os pecados¨. Joaquim desceu justificado do Templo e voltou para casa.

2. Cumprindo-se o tempo para Ana, concebeu no nono mês. E perguntou à parteira: ¨A quem dei a luz?¨ Respondeu a parteira: ¨A uma menina¨. Exclamou Ana: ¨Eis que minha alma foi exaltada!¨. E colocou a menina no berço. Quando cumpriu-se o tempo definido pela Lei, Ana purificou-se e deu de mamar à menina. E pôs-lhe o nome de Maria.

VI
1. A menina se fortalecia a cada dia que passava. Quando atingiu os seis meses, sua mãe a colocou no chão para ver se conseguia ficar de pé. Ela andou sete passos e voltou para o colo de sua mãe. Pegando-a, disse [Ana]: ¨Glória ao Senhor! Não andarás mais nesse chão até que eu te apresente ao Templo do Senhor¨. Fazendo um oratório em casa, não permitia que nada de vulgar ou impuro se lhe tocassem nas mãos [de Maria]. Convocou também algumas meninas hebréias, todas virgens, para brincarem com ela.

2. Completando a menina seu primeiro ano, ofereceu Joaquim um grandioso banquete. Convidou os sacerdotes, os escribas, o Sinédrio e todo o povo de Israel. Apresentando a menina, os sacerdotes a abençoaram com estas palavras: ¨Ó Deus de nossos pais: bendiz esta menina e que seu nome seja glorioso e eterno por todas as gerações¨. O povo todo respondeu: ¨Amém, amém, amém¨. Joaquim também apresentou a menina aos príncipes e [sumos] sacerdotes que a abençoaram assim: ¨Ó Deus altíssimo: volta teus olhos para esta menina e conceda-lhe uma bênção perfeita, não sendo-lhe necessária qualquer outra [bênção] no futuro¨.

3. Sua mãe levou-a para o oratório e deu-lhe de mamar. Entoou então um hino ao Senhor Deus: ¨Farei um cântico ao Senhor, meu Deus, porque me visitou / Afastou de mim as injúrias dos inimigos e me deu um fruto santo que é único e múltiplo a Seus olhos / Quem levará aos filhos de Rubem a notícia de que Ana amamentou? / Ouvi! Ouvi, ó Doze Tribos de Israel! Ana está amamentando!¨ E deixando a menina repousar na câmara existente no oratório, saiu e passou a servir os convidados; terminada a ceia, [os convidados] saíram alegres e louvando ao Deus de Israel.

VII
1. Os meses foram passando para a menina e quando ela completou dois anos, Joaquim disse a Ana: ¨Vamos levá-la ao Templo do Senhor para cumprirmos a promessa que fizemos, para que o Senhor não reclame e nossa oferenda se torne inaceitável a seus olhos¨. Ana respondeu: ¨Vamos esperar que ela complete três anos, para que não venha sentir saudade de nós¨. E Joaquim respondeu: ¨Vamos aguardar¨.

2. Quando completou três anos, Joaquim disse: ¨Chame as meninas hebréias, virgens, e que, duas a duas, tomem uma lâmpada acesa para que a menina [Maria] não olhe para trás e seu coração se prenda por algo fora do Templo de Deus¨. E assim foi feito e subiram ao Templo do Senhor. Então o sacerdote a recebeu, a beijou e abençoou-a. E disse [à Maria]: ¨O Senhor engrandeceu o teu nome diante de todas as gerações. No final dos tempos, manifestará em ti Sua redenção aos filhos de Israel¨.

3. Então fez [Maria] sentar-se no terceiro degrau do altar e o Senhor derramou Sua graça sobre ela. Ela dançou e cativou toda a casa de Israel.

VIII
1. Então seus pais foram embora cheios de admiração e louvaram ao Senhor porque a menina não olhou para trás. E Maria passou a ficar no Templo como uma pequena pomba, recebendo seu sustento das mãos de um anjo.

2. Entretanto, quando completou doze anos, os sacerdotes se reuniram e disseram: ¨Maria atingiu os doze anos no Templo. O que devemos fazer para que ela não macule o Santuário?¨ Então disseram ao sumo sacerdote: ¨O altar está a tua disposição. Entra e ora por ela pois o que o Senhor te revelar, isso será o que deveremos fazer¨.

3. O sumo sacerdote colocou então o manto com as doze sinetas, adentrou ao santo dos santos e orou por ela. Mas eis que um anjo do Senhor lhe apareceu e disse: ¨Zacarias, Zacarias! Sai e chama todos os viúvos do povoado; que cada um traga um bastão e a quem o Senhor mostrar um sinal, este será o seu esposo¨. Então os mensageiros percorreram toda a Judéia e se apresentaram ao soar da trombeta.

IX
1. José separou seu bastão e se reuniu aos demais [viúvos]. Então cada um pegou seu bastão e foram procurar o sumo sacerdote. Este pegou todos os bastões e, adentrando ao Templo, pôs-se a orar. Ao concluir as orações, pegou os bastões e devolveu-os aos seus respectivos donos, mas em nenhum deles manifestou sinal algum. Contudo, quando José pegou o último bastão, uma pomba saiu dele e pôs-se a sobrevoar-lhe a cabeça. Então o sacerdote disse: ¨A ti caberá receber sob teu teto a Virgem do Senhor¨.

2. Mas José respondeu: ¨Tenho filhos e já estou avançado na idade; ela, porém, ainda é uma menina. Não quero ser zombado pelos filhos de Israel¨. Então argumentou o sacerdote: ¨Tema ao Senhor, teu Deus, e recorde do que Ele fez com Datã, Abiron e Coret: a terra se abriu e eles foram enterrados em virtude de sua rebelião. Tema também tu agora, José, para que o mesmo não aconteça à tua casa¨.

3. Então ele, cheio de temor, recebeu [Maria] sob seu teto. Depois disse-lhe: ¨Tomei-te do Templo e deixo-te agora na minha casa, mas prosseguirei as minhas obras. Voltarei em breve, mas o Senhor te protegerá¨.

X
1. Os sacerdotes se reuniram e decidiram fazer um véu para o Templo do Senhor. O sacerdote disse: ¨Chama as moças imaculadas da Tribo de Davi¨. Os ministros saíram e após procurarem, encontraram sete virgens. Então o sacerdote recordou-se de Maria e os mensageiros a buscaram.

2. Depois que foram levadas para dentro do Templo, disse o sacerdote: ¨Vejamos quem bordará o ouro e o amianto, o linho e a seda, o zircão, e o escarlate e a púrpura real¨. O escarlate e a púrpura real couberam a Maria; esta as tomou e levou para sua casa. Nessa época, Zacarias ficou mudo e foi substituído por Samuel até que recuperasse a voz. Maria tomou o escarlate em mãos e pôs-se a tecê-lo.

XI
1. Um dia, Maria tomou um cântaro para enchê-lo de água. Mas ouviu uma voz que lhe dizia: ¨Salve, cheia de graça! O Senhor está contigo, bendita és entre as mulheres¨. Então ela olhou ao seu redor, à direita e à esquerda, para ver de onde provinha aquela voz. Amedrontada, fugiu para sua casa e abandonou ali mesmo a ânfora. Pegou a púrpura, sentou-se e voltou a tecê-la.

2. Porém, um anjo de Senhor apareceu à sua frente e disse: ¨Não temas, ó Maria! Alcançaste graça diante do Senhor Todo-Poderoso e conceberás por Sua graça¨. Ela, ao ouvi-lo, ficou admirada e disse consigo mesma: ¨Conceberei por graça do Deus vivo e darei à luz como as demais mulheres?¨

3. Respondeu-lhe o anjo: ¨Não, Maria, pois a graça do Senhor te cobrirá com Sua sombra e o santo fruto que nascerá de ti será chamado Filho do Altíssimo. Deverás chamá-lo ´Jesus´ porque Ele salvará seu povo das iniqüidades.¨ Então Maria disse: ¨Eis aqui a serva do Senhor! Faça-se em mim conforme a sua palavra¨.

XII
1. Terminado o trabalho com a púrpura e o escarlate, [Maria] levou-o ao sacerdote, que a abençoou assim: ¨Maria: o Senhor enalteceu o teu nome! Serás bendita entre todas as gerações da terra¨.

2. Radiante de alegria, Maria se dirigiu à casa de sua parente, chamada Isabel, e chamou-a da porta. Ao escutá-la, Isabel deixou o escarlate e correu para a porta. Abrindo [a porta] e vendo Maria, louvou-a dizendo: ¨Quem sou para que a mãe do meu Senhor venha até minha casa? O fruto do meu ventre pôs-se a pular dentro de mim para bendizer-te¨. Como Maria se esquecera das palavras do anjo Gabriel, elevou os olhos ao céu e disse: ¨Quem sou eu, Senhor, para que todas as gerações me bendigam?¨

3. E ficou durante três meses na casa de Isabel. Como dia após dia seu ventre crescia, ficou preocupada e pôs-se à caminho de casa. Ficava escondida dos filhos de Israel e possuía dezesseis anos quando estas coisas aconteceram.

XIII
1. Quando Maria atingiu o sexto mês de gravidez, José retornou de suas obras e, ao chegar em casa, percebeu que ela estava grávida. Então bateu em seu próprio rosto e atirou-se no chão, sobre uma manta, chorando amargamente: ¨Como me apresentarei ao Senhor? Como orarei por esta menina que recebi virgem do Templo do Senhor e que não soube vigiar? Acaso o que ocorreu com Adão ocorreu também comigo? Pois enquanto Adão orava veio a serpente e, vendo Eva sozinha, a enganou... Teria o mesmo ocorrido comigo?¨

2. Então José se levantou e chamou Maria. Disse-lhe: ¨O que fizeste, tu que eras a predileta de Deus? Como tiveste coragem de fazer isso? Esqueceste do teu Deus? Como manchaste a tua alma, tu que foste criada no santo dos santos, recebendo o sustento das mãos do anjo?¨

3. Ela chorou amargamente e disse: ¨Permaneço pura pois não conheço varão¨. Respondeu José: ¨Então de onde vem o que carregas em teu seio?¨. Respondeu Maria: ¨Juro pelo Senhor, meu Deus, que não sei como isto se sucedeu¨.

XIV
1. Então José ficou muito preocupado e deixou Maria, pensando o que deveria fazer com ela. Disse para si mesmo: ¨Se omito o seu erro, estarei contra a Lei do Senhor... Se a denuncio ao povo de Israel e o que lhe aconteceu foi devido à intervenção de anjos, estarei condenando uma inocente à morte. O que farei? Irei mandá-la embora às escondidas...¨ E logo veio a noite.

2. Mas um anjo do Senhor apareceu-lhe em sonho e disse-lhe: ¨Não se preocupe com esta menina. O que ela traz em seu ventre é devido ao Espírito Santo. Ela dará à luz um filho e colocar-lhe-ás o nome de ´Jesus´, porque Ele salvará seu povo do pecado¨. Levantando-se, José glorificou ao Deus de Israel por conceder tamanha graça e continuou com Maria.

XV
1. Entretanto, Anás, o escriba, veio até sua casa e lhe disse: ¨Por que deixaste de comparecer à reunião?¨ Respondeu José: ¨Estava exausto da viagem e resolvi descansar o primeiro dia¨. Virando-se, Anás percebeu a gravidez de Maria.

2. Então correu até o sacerdote e disse-lhe: ¨José cometeu falta grave e tu respondes por ele¨. Perguntou o sumo sacerdote: ¨O que estás dizendo?¨. Respondeu Anás: ¨Ele violou a virgem que recebeu do Templo de Deus e fraudou seu casamento, não declarando-o ao povo de Israel¨. Disse o sacerdote: ¨Estás certo de que realmente José fez isso?¨ Respondeu Anás: ¨Manda a comissão e confirmará a gravidez da menina¨. Então os enviados saíram e encontraram [Maria] tal como Anás dissera. E a levaram ao Tribunal, juntamente com José.

3. O sacerdote tomou a palavra e disse: ¨Por que fizeste isso, Maria? Por que manchaste tua alma, esquecendo do Senhor, teu Deus? Tu, que foste criada no santo dos santos e recebias o sustento das mãos do anjo, que ouviste os hinos e dançaste diante de Deus: por que fizeste isso?¨ Ela passou a chorar amargamente e disse: ¨Juro pelo Senhor, meu Deus, que permaneço pura diante Dele! Não conheci varão algum!¨

4. Então o sacerdote disse a José: ¨Por que fizeste isso?¨ Respondeu José: ¨Juro pelo Senhor, meu Deus, que permaneço puro perante ela¨. Esbravejou o sacerdote: ¨Não jures em falso! Fala a verdade: fraudaste o teu matrimônio, não declarando-o ao povo de Israel; e não inclinaste tua cabeça sob o braço forte de Deus, que bendisse a tua descendência¨. E José se calou.

XVI
1. O sacerdote disse [a José]: ¨Devolve a virgem que recebeste do Templo de Deus¨. Os olhos de José encheram-se de lágrimas. O sacerdote disse ainda: ¨Bebereis da água da prova do Senhor e esta te mostrará aos olhos os teus pecados¨.

2. E fez José beber a água e o enviou para a montanha. Porém, retornou são e salvo. Fez o mesmo com Maria, enviando-a também para a montanha. Também ela retornou sã e salva. Então a cidade toda se admirou, por não encontrar pecado neles.

3. Disse o sacerdote: ¨Visto que o Senhor não indicou o vosso pecado, também eu não vos condenarei¨. A seguir, os liberou. José tomou Maria e a levou de volta para sua casa, alegre e louvando a Deus de Israel.

XVII
1. Chegou, então, uma ordem do imperador Augusto, obrigando que todos os habitantes de Belém da Judéia participassem do censo. Disse José: ¨Posso recensear os meus filhos, mas e esta menina? O que informarei no censo? Que é minha esposa? É vergonhoso. Que é minha filha? Todos os filhos de Israel sabem que não é. Faça-se a vontade do Senhor, pois este é o seu dia¨.

2. Colocou a sela na jumenta e acomodou Maria sobre ela. Um de seus filhos ia conduzindo o animal pelo cabresto enquanto José simplesmente os acompanhava. Ao chegarem a três milhas [de Belém], José notou que Maria estava triste e disse a si mesmo: ¨Deve ser porque a gravidez a incomoda¨. Olhando novamente, porém, viu que ela sorria e disse-lhe: ¨Maria: o que está acontecendo? Às vezes te vejo triste, outras sorridente...¨ Ela respondeu: ¨Dois povos foram-me apresentados aos olhos: um que chora e se desespera; e outro que se alegra e rejubila¨.

3. Atingindo a metade do caminho, Maria disse a José: ¨Desça-me porque o fruto de meu ventre anseia por vir à luz¨. Então [José] ajudou-a a descer da jumenta e disse-lhe: ¨Para onde te levarei para esconder a tua nudez, uma vez que nos encontramos em campo aberto?¨

XVIII
1. Descobrindo uma caverna, conduziu-a para dentro e a deixou com seus filhos enquanto se dirigiu para Belém a fim de buscar uma parteira hebréia.

2. E eu, José, andava mas não avançava; olhei para o espaço e o ar parece-me assombroso; olhei para o céu e tudo estava parado, inclusive os pássaros do céu; olhei para a terra e vi um vasilhame no chão e uns trabalhadores sentados, como se estivessem comendo já que suas mãos estavam sobre o vasilhame; porém, embora parecessem comer, não mastigavam e quem parecia pegar a comida, não a retirava do prato e, ainda, os que pareciam levar os manjares à boca, não o faziam porque olhavam para o alto. Havia também ovelhas sendo capturadas, mas não fugiam e o pastor levantou seu cajado para bater-lhes, porém, manteve sua mão no ar. Então olhei para o rio e notei que os cabritos punham seus focinhos nele mas não bebiam da água. Por certo tempo tudo parou.

XIX
1. Então a mulher que descia a montanha me perguntou: ¨Onde vais?¨ Respondi: ¨Procuro por uma parteira hebréia¨. Ela disse: ¨Sois de Israel?¨ Respondi: ¨Sim¨. Então ela disse: ¨Quem está dando à luz na caverna?¨ Disse-lhe: ¨Minha esposa¨. Ela replicou: ¨Mas não é tua mulher?¨ Respondi-lhe: ¨É Maria: aquela que foi criada no Templo do Senhor. De fato, foi-me dada por mulher, mas não o é, e agora concebe por obra do Espírito Santo¨. Disse a parteira: ¨Isso é verdade?¨ José respondeu: ¨Vinde e vede¨. Então a parteira foi com ele.

2. Chegando à caverna, pararam, pois estava coberta por uma nuvem luminosa. Disse a parteira: ¨Minha alma foi agraciada pois meus olhos viram coisas incríveis e a salvação para Israel nasceu!¨ Então a nuvem saiu da caverna e de dentro brilhou uma forte luz, de forma que nossos olhos não conseguiam ficar abertos. E [a luz] começou a diminuir e viu-se que o menino mamava no peito de sua mãe, Maria. E a parteira gritou: ¨Hoje é meu grande dia! Vi com os meus olhos um novo milagre¨.

3. E, saindo da gruta, veio ao seu encontro Salomé. Disse a parteira: ¨Salomé, Salomé! Preciso contar-lhe uma maravilha jamais vista: uma virgem deu à luz. Como sabes, isso é impossível para a natureza humana¨. Respondeu-lhe Salomé: ¨Pelo Senhor, meu Deus, não acreditarei enquanto não puder tocar os meus dedos em sua natureza para examinar-lhe¨.

XX
1. Então a parteira entrou [na caverna] e disse a Maria: ¨Prepara-te porque existe uma dúvida sobre ti entre nós¨. E Salomé pôs seu dedo na natureza [de Maria] e soltou um grande grito: ¨Ai de mim! Minha malícia e incredulidade são culpadas! Eis que minha mão foi carbonizada e desprendeu-se do meu corpo por tentar ao Deus vivo!¨

2. E, se ajoelhando diante de Deus, pediu: ¨Ó Deus de nossos pais: recorda-te de mim, pois sou descendente de Abraão, Isaac e Jacó! Não me tornes exemplo para os filhos de Israel! Cura-me para que possa continuar a me dedicar aos pobres, pois bem sabes, Senhor, que curava em teu Nome e recebia diretamente de Ti o meu salário¨.

3. Então um anjo do céu apareceu-lhe e disse: ¨Salomé, Salomé! Deus te ouviu! Toque o menino e terás alegria e prazer¨.

4. E Salomé se aproximou e pegou o menino. E disse: ¨Adoro-te porque nasceste para ser o Grandioso Rei de Israel¨. Sentiu-se, então, curada e pode sair em paz da caverna. E ouviu-se uma voz que dizia: ¨Salomé, Salomé! Não digas a ninguém as maravilhas que presenciaste até que o menino vá para Jerusalém¨.

XXI
1. E José partiu para a Judéia. Ocorreu então grande tumulto em Belém pois chegaram um magos dizendo: ¨Onde está o Rei dos judeus recém-nascido, pois vimos sua estrela nascer no Oriente e viemos adorá-lo¨.

2. Ouvindo isto, Herodes ficou perturbado e enviou seus mensageiros aos magos. Convocou os príncipes e os sacerdotes e fez-lhes a pergunta: ¨O que está escrito sobre o Messias? Onde deverá nascer?¨ Eles responderam: ¨Em Belém da Judéia, conforme as Escrituras¨. Dispensou-os e perguntou aos magos: ¨Que sinal vistes indicando o nascimento desse rei?¨ Responderam os magos: ¨Um grande astro brilhou entre as demais estrelas de forma a ocultar-lhes [a luz]. Soubemos, então, que em Israel havia nascido um rei e viemos para adorá-lo¨. Disse Herodes: ¨Ide e buscai-o para que também eu possa adorá-lo¨.

3. Nesse mesmo instante a estrela que haviam visto no Oriente voltou a brilhar e foram guiados até a caverna; [e a estrela] parou sobre a entrada [da caverna]. Então os magos se aproximaram do menino e de sua mãe e ofertaram-lhe presentes: ouro, incenso e mirra.

4. Porém, foram advertidos por um anjo para que não retornassem à Judéia e voltaram para suas terras por outro caminho.

XXII
1. Quando Herodes percebeu que fora enganado pelos magos, encheu-se de fúria e mandou que seus soldados assassinassem todos os meninos com menos de dois anos.

2. Chegando à Maria a notícia da matança das criança, encheu-se de medo e, envolvendo seu filho em panos, colocou-o numa manjedoura.

3. Quando Isabel ficou sabendo que também procuravam sem filho João, pegou-o e foi para as montanhas, procurando esconderijo. Como não encontrava nenhum lugar ideal, em soluços orou em alta voz: ¨Ó Montanha de Deus: recebe em teu seio uma mãe com seu filho¨.

4. Nesse momento, a montanha se abriu para recebê-los. Uma grande luz os acompanhou pois um anjo do Senhor foi guardá-los.

XXIII
1. Como Herodes continua perseguindo Josão, mandou seus mensageiros interrogarem Zacarias: ¨Onde escondeste teu filho?¨ Mas ele respondeu: ¨Cuido do serviço de Deus e por isso estou sempre no Templo. Não sei onde se encontra meu filho¨.

2. Os mensageiros informaram o ocorrido a Herodes e ele, furioso, disse para si mesmo: ¨Provavelmente será seu filho que reinará em Israel¨. E enviou outro recado [a Zacarias]: ¨Diga-nos a verdade. Onde se encontra o teu filho? Do contrário, sabes muito bem que o teu sangue está sob as minhas mãos¨.

3. Maz Zacarias respondeu: ¨Então serei mártir do Senhor porque te atreves a derramar o meu sangue. Mas a minha alma será recolhida pelo Senhor já que uma vida inocente será ceifada no vestíbulo do santuário¨. E Zacarias foi assassinado quando veio a aurora, mas os filhos de Israel não perceberam o crime.

XXIV
1. Quando os sacerdotes se reuniram à hora da saudação notaram que Zacarias não veio ao encontro deles para abençoá-los, como era de costume. Ficaram, porém, esperando-o para saudá-lo na oração e para glorificar o Altíssimo.

2. Como demorava muito, passaram a ficar amedrontados. Um deles, tomando a iniciativa, entrou e viu sangue já coagulado ao lado do altar. Então ouviu uma voz que dizia: ¨Zacarias foi morto e seu sangue não deverá ser limpo até que chegue o vingador¨. Ao ouvir a voz, encheu-se de medo e saiu para contar aos sacerdotes.

3. Tomando coragem, estes entraram e testemunharam o ocorrido. Então os fundamentos do Templo rangeram e rasgaram as vestes de alto a baixo. Porém, o corpo [de Zacarias] não foi encontrado, mas apenas o sangue já coagulado. Cheios de medo, saíram e contaram a todo povo que Zacarias fora assassinado. E a notícia se espalhou por todas as tribos de Israel, que choraram e guardaram luto por três dias e três noites.

4. Terminado o tempo [de luto], os sacerdotes se reuniram para decidir quem ocuparia o lugar [de Zacarias]. A sorte caiu sobre Simeão, aquele que o Espírito Santo lhe dissera que não provaria a morte até que visse o Messias Encarnado.

XXV
1. E eu, Tiago, escrevi esta narrativa quando surgiu um grande tumulto em Jerusalém em virtude da morte de Herodes. Retiro-me para o deserto até que cesse o tumulto e glorifico ao Senhor, meu Deus, que me concedeu a graça e a sabedoria para escrever esta narração.

2. Que a graça esteja com todos os homens que temem a Nosso Senhor Jesus Cristo, a quem deve ser dada glória por todos os séculos dos séculos. Amém.

terça-feira, 20 de novembro de 2018

A Guerra da Ku Klux Klan aos Católicos

Durante seu auge, em 1920, a Ku Klux Klan mantinha uma incessante hostilidade ao Catolicismo. Como posto por um membro do Arkansas, “a lealdade dos Católicos estava além do mar e a religião que eles professavam era uma religião estrangeira. Quanto mais rápido os convidássemos para ir ao outro lado do oceano, melhor pra nós”. Um editorial tipicamente raivoso em um dos principais periódicos do Klan-- com o sinistro título de “Para suas armas!” -- deixava claro a seus leitores: “Não abandone sua cruz em chamas, mas carregue-a sobre vales e montanhas até que o paganismo Católico Romano tenha sido expelido de nossa livre e justa vida Americana para sempre.”

O “100% Americanismo” do Klan fazia do ódio ao Papa uma obrigação: “Eu sou um homem anglo-saxão branco, constituído e treinado de forma que não posso tomar de maneira consciente nem minha política nem minha religião de algum lugar isolado do outro lado do mundo.” Um membro do Klan do Mississippi foi mais sucinto: ele não tinha tempo para “aquele velho dago da Tibéria”. [NT: dago é uma ofensa racial para italianos]

As alegações fantásticas vieram em número rapidamente. Toda vez que um pai Católico tinha um filho ele adicionaria um rifle ao arsenal no porão da igreja local, com fim de se preparar para a grande revolução Católica que estava por vir. Afinal, quem poderia deixar de notar que dois canhões antigos da Universidade de Georgetown, em Washington, estavam apontados diretamente para o Edifício do Capitólio? Ainda pior, o Papa já havia comprado terras no Distrito de Columbia, onde planejava uma “mansão milionária” de onde ele poderia conduzir uma tomada do governo.

Em North Manchester, Indiana, circulara um rumor de que o Papa estava abordo de um trem vindo de Chicago, então membros do Klan foram esperar na estação na esperança de emboscar o Pontífice. Na Flórida, o governador Sidney J Catts, apoiado pela KKK, passou um bom tempo viajando na região avisando sobre uma iminente invasão papal.

De acordo com o Klan, antes do cataclisma os católicos fariam o melhor possível para arruinar a moral pública e minar os valores americanos. Suas audiências na década de 1920 rotineiramente tinham mulheres que afirmavam ser ex-freiras, e elas frequentemente exibiam bolsas de couro nas quais, segundo se alegava, os filhos recém-nascidos de ligações ilícitas entre freiras e padres eram levados para fornos de igrejas para serem cremados. “Será que as pessoas não perceberam”, um membro da Klan em Sacramento perguntou, “que quase todas as casas obscenas, juntas piratas e outros mergulhos são possuídos ou controlados por romanistas”?

Tragicamente, estes não eram simplesmente os delírios de um grupo marginal. Durante a década de 1920, o Klan foi extraordinariamente bem sucedido.

Sua associação provavelmente superou quatro milhões de membros e se espalhou por todos os 48 estados: contando com 700.000 membros em Indiana, e em torno de 400.000 no Texas em Ohio. O Klan fazia parte do mainstream da política americana, perfeitamente capaz de determinar o resultado das eleições grandes e pequenas.

Campanhas foram lançadas contra a provisão de fundos federais para escolas paroquiais católicas e professores católicos no setor público foram perseguidos; em Atlanta, membros do conselho escolar que se recusaram a seguir os caprichos da Klan tiveram suas vidas ameaçadas.

Em alguns lugares, o poder do Klan era visto às claras. Quando, em 1921, um homem confessou matar um padre católico em plena luz do dia, o juri em Birmingham, Alabama, composto majoritariamente de membros do Klan, alegremente absolveu-o. Em outros lugares, as tensões entre o Klan e seus oponentes se agitaram. Em Lilly, Pensilvânia, em 1924, um comício de Klan acabou em caos e quatro pessoas morreram. Vinte e nove desordeiros, dos quais 25 eram membros do KKK, foram presos. Em Niles, Ohio, quando o Klan ergueu uma de suas cruzes em chamas em frente a uma igreja, os católicos locais queimaram pneus do lado de fora das casas dos membros da Klan. Tal era o tom de violência recíproca e ameaça em Lafayette, Louisiana, que o bispo local exortou seus fiéis a não tomarem “vingança barata sobre o Klan”.

No final da década de 1920, o KKK conseguiu dividir o Partido Democrata e desempenhou um papel importante ao descarrilar a candidatura da católica Al Smith à presidência, mas seu período de ampla influência política acabou evaporando quase tão rapidamente quanto chegou. As reclamações continuaram, é claro, assim como a política local às vezes podia ser infectada pelas atividades do Klan, e as lembranças dos terríveis anos 1920 deixariam feridas profundas.

É importante que os católicos norte-americanos lembrem as histórias de homens como Pearce DeBardeleben, lojista católico de Sylacauga, Alabama, que em abril de 1921 foi arrastado para a floresta por membros da Klan, açoitado com tiras de couro e socado com tanta brutalidade que perdeu a maioria dos dentes.

As panacéias que permitiram à KKK atingir tamanhas alturas de influência podem não serem mais caminhos eficientes para os corredores do poder, mas seria negligente dos católicos norte-americanos presumir que eles desapareceram completamente.

Texto de Jonathan Wright para a Catholic Herald. Tradução: Tridecahedron

sexta-feira, 16 de novembro de 2018

Miopia Ideológica


É perturbador notar como a vã dicotomia esquerda-direita têm causado nos católicos uma verdadeira miopia no que diz respeito a Doutrina Social da Igreja. Se por um lado, à direita, vemos católicos zelosos na defesa da vida e no combate a esta cultura relativista e lasciva, por outro muitas vezes fecham os olhos aos abusos do capital, colaborando com o idolatria do bezerro de ouro neoliberal. Por outro lado, se os católicos à esquerda se mostram atenciosos aos pobres, a complexidade das relações trabalho capital e, mesmo a temática ambiental, todavia, como que foram seduzidos pelo monstro marcusiano, lutando contra a Igreja nos fronts da moral sexual, da influencia religiosa sobre a sociedade, e mais escandalosamente na questão do aborto.

De algum modo, católicos de direita e esquerda parecem mais zelosos em defender o pacote ideológico a qual se filiaram, do que a plenitude da doutrina católica. A este respeito, recordo ao leitor algumas palavras da recente exortação apostólica Gaudete et Exsultate:
100. Às vezes, infelizmente, as ideologias levam-nos a dois erros nocivos. Por um lado, o erro dos cristãos que separam estas exigências do Evangelho do seu relacionamento pessoal com o Senhor, da união interior com Ele, da graça. Assim transforma-se o cristianismo numa espécie de ONG, privando-o daquela espiritualidade irradiante que, tão bem, viveram e manifestaram São Francisco de Assis, São Vicente de Paulo, Santa Teresa de Calcutá e muitos outros. A estes grandes santos, nem a oração, nem o amor de Deus, nem a leitura do Evangelho diminuíram a paixão e a eficácia da sua dedicação ao próximo; antes pelo contrário...

101. Mas é nocivo e ideológico também o erro das pessoas que vivem suspeitando do compromisso social dos outros, considerando-o algo de superficial, mundano, secularizado, imanentista, comunista, populista; ou então relativizam-no como se houvesse outras coisas mais importantes, como se interessasse apenas uma determinada ética ou um arrazoado que eles defendem. A defesa do inocente nascituro, por exemplo, deve ser clara, firme e apaixonada, porque neste caso está em jogo a dignidade da vida humana, sempre sagrada, e exige-o o amor por toda a pessoa, independentemente do seu desenvolvimento. Mas igualmente sagrada é a vida dos pobres que já nasceram e se debatem na miséria, no abandono, na exclusão, no tráfico de pessoas, na eutanásia encoberta de doentes e idosos privados de cuidados, nas novas formas de escravatura, e em todas as formas de descarte. Não podemos propor-nos um ideal de santidade que ignore a injustiça deste mundo, onde alguns festejam, gastam folgadamente e reduzem a sua vida às novidades do consumo, ao mesmo tempo que outros se limitam a olhar de fora enquanto a sua vida passa e termina miseravelmente.

102. Muitas vezes ouve-se dizer que, face ao relativismo e aos limites do mundo atual, seria um tema marginal, por exemplo, a situação dos migrantes. Alguns católicos afirmam que é um tema secundário relativamente aos temas «sérios» da bioética. Que fale assim um político preocupado com os seus sucessos, talvez se possa chegar a compreender; mas não um cristão, cuja única atitude condigna é colocar-se na pele do irmão que arrisca a vida para dar um futuro aos seus filhos. Poderemos nós reconhecer que é precisamente isto o que nos exige Jesus quando diz que a Ele mesmo recebemos em cada forasteiro (cf. Mt 25, 35)? São Bento assumira-o sem reservas e, embora isto pudesse «complicar» a vida dos monges, estabeleceu que todos os hóspedes que se apresentassem no mosteiro fossem acolhidos «como Cristo», manifestando-o mesmo com gestos de adoração, e que os pobres e peregrinos fossem tratados «com o máximo cuidado e solicitude».

103. Algo de semelhante propõe o Antigo Testamento, quando diz: «não usarás de violência contra o estrangeiro residente nem o oprimirás, porque foste estrangeiro residente na terra do Egito» (Ex 22, 20). «O estrangeiro que reside convosco será tratado como um dos vossos compatriotas e amá-lo-ás como a ti mesmo, porque fostes estrangeiros na terra do Egito» (Lv 19, 34). Por isso, não se trata da invenção de um Papa nem dum delírio passageiro. Também nós, no contexto atual, somos chamados a viver o caminho de iluminação espiritual que nos apresentava o profeta Isaías quando, interrogando-se sobre o que agrada a Deus, respondia: é «repartir o teu pão com os esfomeados, dar abrigo aos infelizes sem casa, atender e vestir os nus e não desprezar o teu irmão. Então, a tua luz surgirá como a aurora» (58, 7-8).
Nem direita, nem esquerda, sejamos católicos! Plenamente católicos!

“Jerusalém é a capital povo judeu!” #sqn


Jerusalém é a capital eterna e indivisível do povo judeu!”

O slogan acima contém tantos erros que é até difícil escolher um só para começar a presente abordagem. De qualquer maneira, tentemos:

1) Nem todo aquele que se declara judeu é cidadão israelense, e tampouco o cidadão israelense será sempre alguém que se declara judeu: alguns são árabes, por exemplo. Assim sendo, é o caso de se perguntar: alguém como o Sílvio Santos teria mais direito a Jerusalém que um cidadão israelense de sangue árabe que nasceu e cresceu em Jerusalém?

2) Os israelitas só ocuparam Jerusalém a partir do reinado do Rei Davi, tendo antes a cidade sido habitada por pelo menos outro povo, e mesmo assim só mantiveram controle da cidade ao longo da história pré-II Guerra por pouco mais de 500 anos. Fora desses poucos séculos de domínio israelita, a maior parte do tempo Jerusalém foi dominada por outros povos: gregos, persas, romanos, bizantinos, árabes, cruzados, britânicos, otomanos...

Ora, se a permanência de poucos séculos em Jerusalém cacifa aqueles que se declaram herdeiros dos israelitas a pleitear pela exclusividade sobre a cidade, então o que impediria que os herdeiros de outros povos que lá estiveram por igual ou superior período façam semelhante reivindicação agora ou no futuro?

3) Qual axioma do direito internacional estabelece que um povo expulso há séculos de um território tem direito de retomar o domínio desse local em detrimento dos que lá estão em permanência duradoura?

4) Deus deu a terra de Canaã aos israelitas por dois motivos: honrar aquele que era Seu Povo Escolhido, e fazer justiça contra os cananitas, um povo àquela altura entregue ao mal, particularmente ao sacrifício idolátrico das próprias crianças. Assim como levou os israelitas até lá, Deus também os dispersou como castigo por suas infidelidades — e os trouxe de volta quando haviam expiado suficientemente suas culpas no exílio na Babilônia. Do mesmo modo, Deus os dispersou uma segunda vez por terem recusado o Messias — e só poderiam ter permissão divina para retornar caso reconhecessem o Messias.

Ademais, não fazem hoje os israelenses aquilo que levou Deus a tirar dos cananitas o domínio sobre Canaã, a Terra Prometida? O Israel dos sionistas — fundado, aliás, por hordas de terroristas a serviço do bolchevismo, e não por algum ungido dos Céus — é um dos Estados de legislação mais permissiva para o aborto, hospeda a maior parada gay do Mediterrâneo, é o centro mundial do comércio dos chamados “diamantes de sangue”, além de ser a meca do tráfico de órgãos.

Portanto, evocar o direito divino em favor das pretensões sionistas é como dar um tiro que sai pela culatra...

4) Por fim, é simplesmente falso que um povo — qualquer que seja ele — tenha uma capital: só Estados as possuem. Se os que se declaram judeus podem ter uma capital, por que não o tuaregue? Por que não o pataxó? Por que não o roma (cigano)? Aceitar tal absurdo, portanto, abre uma Caixa de Pandora de precedentes que podem criar instabilidade e fragmentação dos diversos territórios nacionais mundo afora.

#Victor Fernandes