quarta-feira, 19 de agosto de 2020

As causas do dilúvio - Santa Hildegarda de Binguen

(92) Diluvio: Cuando Adán fue expulsado del Paraíso, el agua anterior al diluvio no era tan veloz en su curso ni tan líquida como se hizo después. Tenía por encima una especie de película que la retardaba un tanto, de modo que fluía poco a poco. La tierra entonces no tenía lodo, sino que era seca y frágil porque aún no estaba impregnada de agua. De acuerdo con su primer precepto daba frutos sin moderación. Y entonces los hombres se olvidaron de Dios, de modo que actuaban más como ganado que según Dios, por lo que muchos estimaban más a sus animales que a los hombres, de suerte que tanto los machos como las hembras se mezclaban y convivían con los animales de tal modo que casi habían desterrado de sí la imagen de Dios. Así que todo el género humano se transmutó y se transformó en monstruos, de modo que algunos hombres tomaban costumbres y voces según las bestias, corriendo, aullando o viviendo como ellas.

Pues las bestias y ganados anteriores al Diluvio no eran tan salvajes como lo fueron después. Los hombres no huían de los animales ni ellos de los hombres, ni se asustaban mutuamente. Las bestias y los rebaños permanecían junto a los hombres y los hombres junto a ellos, porque al principio habían tenido el mismo origen. Las bestias y ganados lamían a los hombres y los hombres a los animales, por lo que se querían más y estaban más unidos en las contrariedades.

Pero Adán había procreado también algunos hijos que estaban llenos de razón divina y no querían mezclarse con ninguna torpeza sino permanecer en la santidad y por eso los llamaban hijos de Dios.

(93) Por qué son hijos de Dios: Éstos investigaban y buscaban dónde estaban los hombres que no se habían mezclado y que no se habían rebajado con las bestias, aunque fueran hijos de pecadores como antes se ha dicho, y por eso a éstos les llamaban hijos de los hombres, porque no se habían rebajado en su aspecto ni con el ganado. Y de las hijas de éstos tomaron los hijos de Dios esposas que dieron a luz como está escrito: “Viendo los hijos de Dios que eran bellas las hijas de los hombres”. Pero aún existían ciertas bestias y ganado que, como se ha dicho, habían contraído muchas cosas de la naturaleza humana y de los hombres. Entonces su gran clamor de iniquidad ascendió hasta los ojos de Dios, porque la imagen de Dios estaba reducida y apartada, y la razón estaba confundida por la fornicación.

Por ello el Espíritu de Dios que se desplazaba sobre las aguas en la creación, envió aguas sobre las aguas y se rompió la membrana que sujetaba las aguas para que no fluyeran con la velocidad con la que corren ahora, y el agua se hizo veloz en su curso y sumergió a los hombres. Y entonces el agua invadió la tierra y la hizo como de hierro y más firme, y produjo en todos los frutos un nuevo jugo más fuerte que el anterior y dio lugar al vino que no existía antes. Las piedras que con la tierra habían sido creadas y estaban cubiertas por ella, aparecieron a causa del agua, y algunas que antes estaban enteras se resquebrajaron. 

- Santa Hildegarda de Binguen; Libro de las causas y remedios de las enfermedades; pág. 55-56.

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