quarta-feira, 24 de novembro de 2021

As diversas penas do inferno - Papa Inocêncio III


Las penas del infierno son diversas según los diferentes pecados. La primera pena es el fuego; la segunda es el frío. De éstas dijo el Señor: allí será el llanto y el crujir de dientes (Matth. XIII). El llanto por el humo del fuego; el  crujir de dientes por el frío. La tercera es el hedor. De estas tres se dice en el salmo X: el fuego, el azufre y el viento tempestuoso son el cáliz que les tocará. La cuarta remite a los gusanos que no desaparecen; de donde Isaías: cuyo gusano no muere nunca y cuyo fuego jamás se apagará (Isa. LXVI). La quinta, martillos resonantes: Así dice Salomón: aparejados están los terribles juicios de Dios para castigar a los burlones y los mazos para machacar los cuerpos de los insensatos (Prov. X). La sexta, las tinieblas palpables exteriores e interiores. De ahí lo de Job: tierra de miseria y de tinieblas, en donde tiene su asiento la sombra de la muerte y donde todo está sin orden y en un caos sempiterno (Job X). Y en otra parte: Iré a la tierra tenebrosa y cubierta de las negras sombras de la muerte (Ibid.). Y en el Salmo: no verán jamás la luz (Psal, XLVIII). En otra parte reza: los impíos perecen en tinieblas (I Reg. II). La séptima es la confusión de los pecadores. Entonces, como se lee en Daniel, serán abiertos los libros (Dan. VII) , ello es, las conciencias de los hombres serán conocidas por todos. La octava es la visión horrible de los demonios, que se verán en el sacudimiento de las chispas que ascienden del fuego. La novena, las cadenas ígneas, por las cuales los impíos en sus individuales miembros serán atados.

La primera pena es de los concupiscentes, la segunda de los maliciosos, la tercera de los lujuriosos, la cuarta de los envidiosos y llenos de odio, la quinta de aquellos que en este siglo no merecieron ser castigados con flagelos, porque tentaron y exacerbaron al Señor (Psal. LXXVII) en la multitud de sus iniquidades. De donde escrito está: el pecador ha exasperado al Señor, no reposará según la multitud de su ira (Psal. X). La sexta la de aquellos que, ambulando en las tinieblas, se olvidaron de venir a la luz verdadera que es Cristo. La séptima de los que confesaron sus pecados y se olvidaron de hacer penitencia. La octava la de aquellos que en este siglo vieron los males y los hicieron libremente. La novena la de aquellos que por sus vicios singulares cayeron, que anduvieron tras sus deseos y fueron detrás de sus concupiscencias.

- Papa Inocêncio III. De contemptu mundi sive de miseria conditionis humanae; Livro III, Capítulo IV: De las diversas penas del infierno.

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